miércoles, 16 de noviembre de 2016

Lágrimas cultivadas


Y con el paso de los años, 
decides que lo mejor es regresar a mí,
reclamar mi cuerpo, y solo mi cuerpo.
Más no escuchas el canto de mi alma,
que tras retorcerse por las esquinas
después de muchas puestas de sol,
que tras haberse empapado
de lágrimas agridulces de recuerdo,
ha aprendido a cantar a la luz de la luna.
Vienes a robar mis anocheceres,
una vez más, a tratar de poseerme.
Y ahora, que soy una fiera salvaje,
ahora que el viento me acaricia,
y que mis pies vuelan, sin alas,
es cuando tú percibes la añoranza,
la melancolía que enjugó mi ser,
hasta dejarlo seco como la grava...
Soporté el invierno imperecedero,
trazando caminos rocosos, desolados.
Soporté el asomo del verano pesaroso.
Aprendí a leer los versos vacíos,
que otras almas habían firmado
en las cortezas árboles marchitos.
Y entonces comprendí que un paraíso 
es un designio que brota del pensamiento.
Y ahora, que por fin puedo formular elogios,
y festejar los días pasados y venideros,
se manifiesta tu espíritu desnudo:
por primera vez, sincero y noble,
cultivando las gotas del llanto
que antes derramé sobre tu pecho.
Es tarde,
y ha amanecido.

He aprendido a vivir sin ti.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Un día como hoy, hace tres años.

Por este vacío intenso huyen los gritos de mi cuerpo,
por la rendija de mi puerta el suspiro y mi lamento,
tan solo me queda rendirme a la fría caricia del suelo....

martes, 25 de octubre de 2016

sueño raro.



el descubrimiento de los ansiolíticos puede ser muy tentador para alguien al que la vida le resulta inocua. Para mí, ha sido la puerta hacia un mundo mágico en el que yo poseo el control de todo cuanto sucede. Allí hasta lo amargo resulta dulce, sobre todo cuando has aprendido a reconocer los pequeños detalles que te indican que te encuentras en otro plano diferente, en un plano astral.

Sin embargo, hace tiempo que una luna hirviente y rojiza se impone en el cielo de mi escenarios oníricos, y no logró entender por qué siempre sucede este evento extraño: un aguacero ardiente brota de repente de cada una de las grietas que se abren en el cielo, imperados por esta luna roja, y todos y cada uno de los personajes enigmáticos que allí se encuentran parecen ignorar la visión del fuego, y yo huyo permanentemente asustada. Curiosamente, siempre llega el momento en el que la lluvia silenciosa comienza a sonar por primera vez, y es entonces cuando esas brumosas personas estallan a rugidos y me unen a mi carrera infinita. Por alguna razón, en mis sueños, mientras galopo hacia un horizonte que parece estirarse infinitamente (y mientras la lluvia sigue sonando y sonando) siento una extraña preocupación por encontrar a determinadas personas, que realmente no sé quiénes son. Es decir, yo estoy corriendo, corriendo hacia algún lugar impreciso, hay gente que se une, pero yo necesito la ayuda de alguien que, por algún motivo, siempre se encuentra ausente. Y mientras la ecuación que se repite una y otra vez, está tiendo lugar una lluvia, que antes era visible, que ahora es audible, que y jamás será sensitiva... 

Este sueño frecuente es tan nítido como lo es cualquier experiencia en estado de vigilia. Demasiado realista como ser olvidado. Pero es solamente eso, un sueño, y como todos sabemos, es científicamente inevitable que algunos fragmentos de la historia que "se pierdan". Supongo que ese es el verdadero motivo por el que recurro al ansiolítico. Esperando encontrar los fragmentos que complementen los espacios vacíos de la historia. 

Es gracioso, porque ahora estoy bajo los efectos de un ansiolítico, y he pensado que, en la vida real, quiero decir, en el plano material, el motivo por el que recurro a cualquier vicio, al igual que tú, amigo mío, es para llenar un espacio vacío en una historia, la historia de mi vida.


lunes, 24 de octubre de 2016

nada.



De nuevo, me he cruzado de bruces con la muerte...ha sido instantáneo, fugaz. Tan efímero que casi no he tenido tiempo de percatarme. De hecho, de no haber sido por las lágrimas que resbalaban por los rostros de mis allegados como un desfile de misericordia, aún no sería consciente de que he estado a punto de morir.

Llamadme mal agradecida,  pero creo que la sensación de asfixia es peor si sobrevives, porque en el fondo sabes que sigues muriendo poco a poco, que no has ganado la partida. Lo único que has ganado es tiempo, algo de tiempo para seguir temiendo su llegada.

Hace un mes que pasó, y sin embargo, cada noche, mi cerebro trata de imaginar con vano éxito ese momento. Es curioso, porque él ha decido olvidar, eliminar todo rastro de recuerdo para evitar el trauma. Y sin embargo, otra parte de él, la más consciente, trata cada día de intentar recordar lo que sucedió. A veces siento que mi cuerpo sigue suspendido en el aire, en un lapsus en el que nada respira excepto el tiempo. Sigo cayendo y cayendo, esperando ese choque contra el suelo, contra la realidad (al fin y al cabo, nada hay más real que la propia muerte) Oigo como cantan las agujas de todos los relojes del mundo, resuenan en mi interior y parece que están tratando de decirme algo, pero no me dicen nada, porque nada soy para ellos.

Sigo temiendo a la muerte, y sigo detestando la vida. Sigo despertando cada mañana, de la misma forma, quizás con algo más de peso a mis espaldas, pero como todos vosotros, trato de encontrar pasatiempos y ambiciones con las que evadirme de la verdad...

La verdad es mi desconocimiento de toda verdad, la incertidumbre, la confusión. Solo hay dos cosas certeras para mí. Una es que pienso, y la otra, que si existo, algún día tendré que dejar de hacerlo.

Y mientras tanto, la nada seguirá perturbándome día tras día.


sábado, 15 de octubre de 2016

Mis sábanas

Dolores se retorció entre sus miedos. Dolores regaló una porción de sus esperanzas a la decrepitud de las sábanas viejas. Su cama seguía siendo un refugio. A cambio solo pedía que la seda roída por el tiempo supiese lamer sus heridas. Como cuando era tan solo una niña. Entonces, recuerda el inocente ritual en las noches de insomnio y temores. Dolores buscaba el encuentro con el semblante de las sombras que su imaginación se empeñaba en dibujar sobre las paredes de su pequeño santuario. Pero Dolores nunca veía nada más que las siluetas de su espejo, sus cortinas, y sus lienzos pintados a dedo y amor. Dolores podía sentir el miedo acariciando por detrás de sus orejas, y siempre temía expectante descifrar su nombre en alguna voz distorsionada, pero nunca oía nada. 

Aún así, a Dolores le gustaba proteger su delicado cuerpo con la suavidad de sus sábanas. Desde la primera vez que notó el ligero roce de la seda rosada por encima de sus labios, y por debajo de su nariz, supo que aquellas sábanas serían un perfecto escudo. Un escudo contra el mal del mundo. Un escudo de paz frente a un mundo de caos. Dolores sintió la calidez de un abrazo a través de la frialdad material de sus sábanas de seda, y aquello le fascinó.

Por eso, a Dolores le gustaba retorcerse entre los miedos que quedaron atrapados en su santuario de seda. Por eso, a Dolores le gusta perderse cada noche entre sus sábanas de seda.

domingo, 4 de septiembre de 2016

No es invierno si las flores crecen,
Ni mayo si el rocio se impone caprichoso al latido del sol.
No es amor si no duele,
Ni besos si no atormentan
Cuando el llanto asoma
Por la rendija de tus ojos tristes
Y cansados de vivir,
Inviernos, mayos y amores,
Y besos que prometen
La mas joven de las madrugadas.
La decepción.

"Fórmulas perfectas: 7 = 4 + 3.


VII.
Terrible sociedad,
Ha robado mi libertad de espíritu.
Puta sociedad,
has ensuciado el aire
que inhalan mis pulmones secos.
Ahora el agua que bebo
sabe peor que mis recuerdos.
Lo enérgico no me gusta,
y no sé controlar el vicio.
No me basta con sentir
el crujido de mi garganta,
que lleva años y años
gritando, y rugiendo,
expulsando, escupiendo.
Antes sabía llenar el vacío,
recurriendo al sueño,
recurriendo al vicio.
Y nada puede ya calmar
esta opresión en el pecho,
nada puede exorcizar
el miedo que yace en mi cuerpo.
Lo siento:
el llanto de todos los hombres
suena más fuerte que el alba temprana...
Sabores exquisitos,
no son artificiales.
La belleza nunca antes
huyó con tanta rapidez.
Puta sociedad,
sociedad terrible,
has contagiado sueños,
con desprecio y ambición.
IV.
He soñado con praderas,
más salvajes que este circo.
Donde plantas y animales
son respetadas por la razón.
He despertado y me he topado
lo más salvaje de este mundo,
Sonaba fuerte, como un conjuro,
un lamento que decía saberlo todo
o de no saberlo, poder aprenderlo.
Y yo le dije a la razón
que ya soy todo corazón.
Que si las flores se marchitan
jamás encontrará salida,
ni luz en lo que llaman vida.
Ella me dijo que ya lo sabía,
que nada se puede hacer.
Que como el ser más cobarde,
el hombre habrá de enloquecer.
III.
Yo solo pude reprocharle,
por ser terrible y sofocante:
Puta sociedad. Circo de locos
jamás seré como esos perros
jugando a revolverse en el lodo.
Me señalarán con el dedo,
querrán verme sufrir,
pocas veces me verán sonreir.
Y cuando lo haga, brillará el sol
el mismo que brilla en el cielo
y que guardo entre mis senos.
Y que aún siendo así
hay esperanza para ellos.
Y le hablaré de fertilidad,
de las fórmulas perfectas,
y del verde de las praderas.
De la piel de la serpiente,
y del color del mar,
que es igual que el del cielo....
Le hablaré del cielo,
y también de la tierra
y ella seguirá rugiendo,
como mi garganta
y será tal la sinfonía,
que se rendirá ante la armonía,
y de nuevo podré descansar.
Puta sociedad, terrible sociedad.
Autor: tú mismo, a través de mis labios."